LA MODA Y LOS SMARTPHONES

noviembre 5th, 2009 by minedolce

Cada vez nuestro móvil se parece más al maletín de Mary Poppins. Desde que a principios de milenio se comenzara a generalizar este objeto triunfador de la tecnología y las comunicaciones, sus cambios y fisionomía durante todo este tiempo, nos han ido demostrando que escucha a sus usuarios y se moderniza con ellos con la máxima: “O renovarse o morir” – invoca nuestro blog-. Como en todas las modas, un péndulo que se balancea del pasado al presente rige sus tendencias: hoy podemos afirmar que estamos “back in the 80’s”, vuelve lo grande y lo cutre, los colores chillones, el pacman y el cubo de Rubik. Y parece ser que los móviles vuelven a ser adoquines que ya no sólo transportan datos e intercambios de voz como el primerizo GSM, sino que ahora el público “fashion”, quiere que esos ladrillos táctiles, ahora llamados “Smartphones” les permita cambiar su estado del Facebook mientras estan de “shopping”, o recibir todos sus e-mails en la palma de su mano. Ya no existe predilección por la funcionalidad de un móvil pequeño y manejable –llegaron a tener la medida de un lápiz- al que llenar de tonos o politonos con los que presumir “¡Ala, suena como una radio!” y hacer fotos con una cámara cutre de 1’3 megapixels.

Iphone

Ahora, lo triunfante es tener un móvil del tamaño de tu mano que hace las funciones de ordenador en miniatura al que instalarle las aplicaciones más molonas del momento, escribir en un teclado “QWERTY” y buscar tu ubicación geográfica exacta gracias al GPS instalado en tu móvil inteligente “¡mira, estamos aquí!”. Integrando en algunos además, un editor de videos para los más creativos –y los más fanfarrones- “mira, en el video del monopatín me caigo, pero lo borro y parece que sea un súper skater”.

De estos teléfonos superdotados hay tres que tienen matrícula de honor, bien por su rendimiento, o bien por su utilidad, pero sinequanon por sus índices de ventas en el mercado telefónico:

blackberry

tenemos al popular IPhone, que ha cambiado la forma de navegar en Internet desde un móvil, convirtiéndola en una experiencia divertida y fácil con cientos de aplicaciones para personalizar las necesidades de ese cliente tan moderno que “surfea” en la cresta de lo popular. Por otro lado tenemos al sofisticado y veterano Blackberry (Bold, Storm, o Pearl), que lleva más de 10 años distribuyendo los correos electrónicos de los magnates y empresarios más importantes del Business mundial, y del mismo modo que móvil-amo se identifican, éstos se caracterizan por se muy sobrios y un poco aburridos. Y por último, tenemos al neonato y fresco Palm Pre, con un novedoso sistema de web, curiosamente el denomindado; webOS, que parece que va a dar mucho que hablar en la lonja de la telefonía. En su lanzamiento en Estados Unidos el pasado junio, se volvieron a repetir colosales colas de gente necesitada de “renovación” frente a las tiendas distribuidoras tal como se dio con la salida al mercado del IPhone.

Palm Pre

Si, son bonitos, modernos y soportan mayor información que cualquier otro móvil normal, pero cabe reflexionar sobre estas necesidades inusitadas que nos han empotrado de manera forzosa sin dejarnos deglutir a tiempo antes de la siguiente cucharada. Los humanos tenemos un problema, se nos agrandan y se nos iluminan las pupilas cuando vemos algo novedoso y flamantemente reciente ante nuestros ojos, y las empresas telefónicas tienen una bendición de Dios.

¿Realmente no nos podemos esperar hasta llegar a casa para leer nuestro muro de Facebook o controlar nuestro tablón de Tuenti? ¿No es más sugestiva la –larga- espera hasta llegar a tu ordenador y comprobar si “ese” o “esa” te ha escrito?

Hablando con conocimiento de causa –al tener como móvil un “móvil inteligente” (en mi caso, de los aburridos)-, corroboro la pérdida de esa prórroga que te permite dejar en casa los asuntos de tu “yo virtual” y vivir pacíficamente el interludio de tu rutina sin inoportunas notificaciones o e-mails, originando la necesidad de estar pendiente sin dilación de los movimientos de la Red las 24 horas del día. Las grandes industrias de telefonía, sensiblemente han sabido crear la necesidad y la condescendiente droga de la novedad tecnológica…

Hoy por hoy la gente adquiere teléfonos a la última –llenos de aplicaciones como el maletín de la Sra. Poppins- , y si en el folleto ven que tiene 33 aplicaciones, mejor que 32, aunque luego y como en el mayor de los casos, cualquier usuario de móvil sólo utilice dos.