EL MUNDO DEL BLOG

diciembre 22nd, 2009 by maay*

Nadie puede negar que los blogs –sitio web periódicamente actualizado que recopila cronológicamente textos o artículos de uno o varios autores- han cambiado la forma de entender la identidad a la hora de escribir. En la actualidad, según datos publicados, solo en España hay más de 10 millones de usuarios registrados con páginas personales que frecuentemente actualizan sus blogs y ponen a disposición de todo aquél que acceda a su página sus artículos.
Hasta aquí todo normal, ¿no? La polémica podría surgir a la hora de encontrar la autoría de dichos artículos. Dado que –y no sería nada raro o excepcional- cualquier artículo con un contenido interesante podría considerarse cultura, ¿habría de hacer obligatoria la firma del autor de todos los artículos publicados?
En caso de que no fuera obligatoria, el artículo no sería de nadie. No habría derechos de autor ni posibilidad de reclamarlo. Nadie “haría suyo” el texto –aunque muchos lo querrían intentar, de eso estoy segura-. En cierta manera, Nietzsche vería reforzada su opinión, pues afirmaba que “La sencillez y naturalidad son el supremo y último fin de la cultura”. En caso de que sí que lo fuera, las redes anónimas (llámense “wiki” y entiéndase como cualquier espacio en el que todo usuario puede aportar sus ideas para completar cualquier texto escrito y publicado por nosesabequién) perderían todo su encanto, su esencia.
Ante el dilema, podemos intentar pensar en positivo y valorar el hecho de que lo único que está claro es que esta forma de comunicación ha potenciado en los últimos años la faceta de escritores de muchas personas que tienen algo que decir. Y claro está, todas esas palabras nos ayudan a cambiar nuestra forma de pensar en la cultura; la cultura no es pintura, escultura o literatura. La cultura es todo lo que nos rodea, lo que vemos, oímos o sentimos. Es tener la capacidad de expresarlo y encontrar a alguien que siente, piensa o ve lo mismo que tú.
Y es que, como ya dijo Bronislaw Malinowski en su momento, “ las culturas, de un modo u otro, reflejan necesidades humanas comunes”.